Ya bueno pues aquí los fanfics que me he atrevido a publicar jojo.
Si entras y lees y te gusta ¡por favor comenta! no es mucho pedir ne? y así me animas a escribir más XD
En serio los comentarios se vuelven parte importante del blog, lo que sea que piensen me gustaría saber, así a veces hasta surgen nuevas ideas y todo... yaaa bueno pues espero que me dejen leerlas/los también a ustedes ;)

lunes, 9 de enero de 2012

A.Kame en medio de la Tormenta. Capítulo 3: El AKame en esta historia…

Maru, Koki y Ueda, cerraron los ojos esperando que la pelea se desatara al instante, pero Jin solo se recargó en el marco ante la escena ante sus ojos: la ventana, de esas muy elegantes de piso a techo que daba al balcón, abierta completamente; un enorme cuervo negro mirando a Kame de frente, que  en bóxers, con un paraguas abierto, trataba de espantar al pajarraco sin que este se inmutara ni un poco, y Nino… ¿dónde estaba?
—  Hola —  Jin llamó su atención muy extrañado.
—  ¡Jin! —  Kame se quedó mirándolo un segundo y luego siguió tratando de asustar al pájaro que solo graznaba y agitaba las alas pero sin intención alguna de salirse. —  ¿qué haces aquí?
—  Ninomiya me llamó —  Jin cerró la puerta a sus espaldas y quedó viendo al pájaro —  ¿dónde está?
—  ¿Nino? Se fue a esconder al baño —  Kame volvió a concentrarse en el pájaro —  ¡Ucha, salte! —  se atrevió a acercarse un poco más y logró al fin que con mucho escándalo este saliera por la ventana dejando algunas plumas negras ahí dentro.
—  Ah, por un momento pensé que se había convertido en cuervo —  Jin se sonrió y recargó las manos en sus caderas mirando a Kame que estaba casi desnudo —  ¿estás bien? —  lo repasó lleno de intenciones apenándolo un poco mientras este cerraba el ventanal.
—  Uhm —  Kame asintió y dejó el paraguas a un lado.
—  Me dijo algo que me hizo pensar que te estaba obligando a estar con él… —  Jin informó —  por eso vine…
—  ¿Quién? ¿Nino? —  Kame se humedeció los labios y subió las cejas, buscando el control dentro de sí que necesitaba cuando Jin estaba presente.
—  Hai —  y Jin se acercó haciéndolo retroceder un paso y atrapándolo con la ventana —  pero, en realidad pareces muy tranquilo ¿vas a andar con él? —  le hizo sentir su aliento en el rostro encantado de cómo Kame cerraba los ojos y suspiraba.
—  No lo sé, apenas llevo dos días de esta historia, la verdad no sé qué quiere  —  Kame contestó dejándose abrazar por Jin que lo agarró hacia sí por la cintura.
—  ¡Kame! —  se oyó desde dentro del baño —  ¿ya sacaste al cuervo? No puedo abrir la puerta…
—  ¿Lo encerraste? —  Jin rió.
—  No, solo es un idiota —  Kame le devolvió la intensa mirada a Jin y se mordió un poco la boca provocándolo a un beso. —  ¿y tú qué? ¿sigues con Yamashita? —  su voz sonó a reclamo.
—  Hai —  Jin rió de nuevo —  pero porque tú y yo quedamos en que haríamos ese tipo de cosas para que nadie se diera cuenta de lo nuestro, ne?  sobre todo él…—  y le regaló un besito sin dejar de abrazarlo —  y ¿ya te dije? compró un departamento y quiere que nos vayamos a vivir juntos …
—  Es un baka —  Kame lo calló con un nuevo beso.
—  ¡Kame! —  se oyó de nuevo aunque ya con desesperación y luego que Nino se peleaba con la puerta —  ¡¿sigues ahí?!
—  Bueno —  Jin retrocedió —  entonces ya me voy —  suspiró mirando de reojo hacia la puerta del baño —  el senpai te reclama.
—  Uhm, aunque si te llamó quizá quería que vinieras —  Kame fue hacia la puerta tras la cual Nino seguía gritando.
—  Si, quizá, si quieres salgo y ahorita que lo liberes entro de nuevo y hacemos todo el numerito.
—  Ok —  Kame tomó aire —  dame dos minutos.
—  Hai —  y Jin salió del cuarto.
Kame fue y movió el seguro de emergencia para abrir la puerta desde afuera.
—  Gomen, gomen, acabo de lograrlo, estaba muy terco el cuervo —  se disculpó con Nino con gesto aniñado —  ¿Qué pasó? ¿estás bien?
—  Pensé que te habías ido —  Nino salió, vio el reloj un segundo y luego hacia la puerta, parecía extrañado de que algo no hubiera ocurrido ya. Y de pronto, un diminuto gesto de alivio al ver entrar a Jin que se convirtió en uno de duda cuando este le clavó una dura mirada intimidante.
—  ¡Akanishi! —  gritó fingiendo sorpresa.
—  Sí, yo…
— ¿Qué haces aquí? —  Kame preguntó “asustado”
Y entonces los dos oyeron el discurso de Nino que tan seguro de sí mismo les echaba:
—  Vino a celarte, yo le dije que iba a estar aquí haciéndote el amor —  dijo —  le hablé hace un rato ¿verdad Jin? Cuando venía para acá… me dijo que tú y él ya no tenían nada y que si quería hiciera lo que quisiera que no le importaba… pero parece que sí le importa, ne? lo que quiere decir que cuando te trata mal y te dice que eres muy insistente y así es solo porque le encanta que estés rogándole y sintiéndote menos, digamos que eso lo halaga. Kedo… yo creo que deberías pensar mejor qué tipo de relación quieres tener con él, ne? Yuki chan, tu madre, Johnny y ahora yo… estamos realmente preocupados de que sigas haciéndote daño por alguien como Akanishi kun… y yo, Kame chan, de verdad estoy interesado en una relación más sana y completa, ayer te lo demostré, ne? Conmigo, además del cariño que pueda darte, el cual no sé si te parecerá suficiente, podrás aprender de nuestra experiencia para que KAT-TUN pueda seguir saliendo adelante, tendrás el mejor sexo de tu vida, y un ambiente de convivencia amable con la élite de la johnnys, digamos que Matsu Jun, Sho y todos tus senpais, dejarán de tratarte como una mascota y empezarán a tratarte como un verdadero aprendiz.
—  Ay dios —  Jin se rió sin ganas —  sabes qué, dile que sí, si te niegas vas a ser un idiota  —  le habló a Kame — y perdón por venir así —  mirada encendida, mordida al labio inferior —  pero pensé que te tenía aquí a fuerzas y venía dispuesto a partirle la boca —  los dedos tocándose los labios —  pero ahora que veo que no… bueno, pues mejor me regreso por donde vine, ne?
—  ¿De verdad eso es todo? —  Nino se plantó retador frente a Jin.
—  Hai Ninomiya senpai, douzou, —  Jin no dejaba de ver a Kame —  como te dije por teléfono Kame y yo, solo somos amigos —  esa manera de mirar ardiente y profunda—  pero nuestra relación hace mucho que no es de pareja, y si Kame chan, quiere estar contigo, por mi está bien, lo único extraño aquí fue tu forma de decirme que viniera, parece que de alguna manera, eres tú el que no está convencido de que Kame esté contigo por gusto…
—  Jaa pues tienes razón, es una buena pregunta —  Nino se volteó hacia Kame – pero podemos aclararlo ahora, ne?
—  Hai, claro —  y Kame se giró a él con una carita tan tierna y ojitos de niño tan bueno, que lo hizo quedarse impactado, boca abierta, nervio en piel… Y eso, claro está, hizo reír a Jin bastante aunque se controló, y más cuando con voz tan frágil Kame le preguntó al senpai —  ¿es esto una propuesta formal? —  se acercó con paso contoneado sin dejar de verlo a los ojos y logrando que se sonrojara. —  justo me estaba preguntando qué tipo de relación íbamos a establecer tú y yo… después de lo de ayer—  a todas luces jugaba con sus emociones, pero este no se daba cuenta, para Nino era algo nuevo y sorpresivo, Kame en un instante, por alguna razón que el senpai no comprendía, se había convertido en un ser peligrosamente tierno…
—  Jaa — Jin llamó su atención un segundo —  matta ne —  se despidió con un asentimiento y salió de ahí, para luego cruzarse entre el resto de KAT-TUN derramando estilo, la lengua jugando con sus labios, la mirada altanera y hasta salir del departamento.
Koki, Maru y Ueda intercambiaron miradas cómplices, y cuando la puerta por donde había salido Jin, y la puerta del cuarto de Kame volvieron a cerrarse solo se recargaron suspirando cada uno en una pared…
—  ¿Por qué juegan así con fuego? —  preguntó Maru al aire…
—  Porque son un par de bakas —  contestó Koki.
—  Estoy harto de esta historia —  Ueda suspiró.
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—  Pero es que qué tal si le están pegando o que se yo, son dos contra él – Shou le gritaba a Matsu realmente angustiado cuando este le pidió con una seña que se callara porque Akanishi salía en aquel momento.
— ¡Akanishi! —  Matsu se acercó altanero.
—  ¡Matsumoto! —  y Jin se sonrió ante él muy burlón y altivo —  ¿siguen aquí? ¿van a pasar? —  detuvo la puerta.
—  Si le hiciste algo a Nino… —  Matsu empezó amenazante, pero Jin lo interrumpió.
—  Nee, no le hice nada, cuando entré Kame se veía muy contento de estar con él, así que está bien, malo hubiera sido que lo estuvieran obligando a algo, en ese caso sí que les parto la boca a él, y a ustedes dos —   dijo muy seguro de sí, dejando a los senpais un poco anonadados.
—  ¿Perdón? —  Matsu consiguió contestar.
—  Ah, Matsu, estoy seguro que oíste bien ¿ne? ya me voy ahora que tengo unas cosas que hacer—  y detuvo la puerta solo un segundo más para que Sho la agarrara y esta no se cerrara al Jin salir y luego se fue caminando con soberbio paso hasta su motocicleta.
—  ¿Qué le pasa eh? —  Shou preguntó a Matsu —  anda demasiado elevadito…
—  ¿Y eso tiene algo de raro? —  Matsu pasó por delante de su hermano para entrar al edificio con gesto malhumorado —  siempre se ha creído rey el idiota.
—  Pues es que Johnny lo protege mucho, ne? —  Shou lo siguió.
—  Si, y la verdad no sé por qué, yo ya lo hubiera corrido, es un desastre…
Ambos subieron al elevador.
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— Y entonces ¿no andas con él? Yuki dijo que…
—  Nino —  Kame lo hizo callarse poniendo su dedo índice sobre sus labios —  Yuki está muy confundida, siempre lo ha estado, por eso terminé con ella… —  y se acercó a besarlo borrándole todos los pensamientos.
Kame aún estaba en bóxers,  así había acabado porque antes de que el cuervo se metiera, Nino había iniciado con algo que había interrumpido gritando como niña para irse a esconder al baño cuando se encontró con los brillantes ojos de aquel oscuro pajarraco tan cerca de su cabeza; además, aún quedaba algo de tiempo, y aunque los humores de ambos, habían cambiado radicalmente, pues tras la visita de Jin y lo ocurrido, Nino estaba desconcertado y un poco fuera de control,  y en cambio Kame, se sentía fortalecido, sin duda ocurriría lo que en un inicio había parecido dirigirse hacia una repetición de la noche anterior en el cuarto de tatami en casa de Nino, y que ahora (Nino sintió cómo las manos de Kame le quitaban ágiles y prestas cada prenda), sería exactamente al revés, y esta vez, claro está, no llegaría Matsu a entrometerse.
……………………………………………………….
—  ¿Y ahora quién es? —  Ueda, Maru y Koki se voltearon a ver unos a otros cuando oyeron el timbre.
—  Emmmm — Koki fue asomarse —  Matsumoto y Sakurai… ¿les abro? —  buscó la opinión de sus compañeros.
—  Pues nimodo que no, ellos saben que Kame y Ninomiya están aquí. —  opinó Maru
—  Bueno, pero no saben que nosotros también, podríamos hacernos los tontos… —  Ueda propuso alejándose de la puerta.
—  ¿Y luego? Cuando se enteren que estábamos aquí los tres ¿tú les vas a explicar por qué no les abirmos?
—  Pues simple, porque es casa de Kame… y nos lo prohibió —  Ueda agarró una revista y se puso a hojearla.
—  Solo ábreles Koki - - Maru pidió y Koki, respiró profundo e hizo caso.
—  ¡Ohayou! —  saludó sonriente —  douzo, douzo —  los invitó a pasar muy formal y les ayudó a colgar los abrigos, dejar los zapatos y demás.
—  ¿Y Kamenashi kun? —  Sho preguntó un poco desesperado del silencio de Matsumoto que solo repasaba con la vista cada mueble, cuadro y objeto de la casa.
—  Está en su cuarto con Ninomiya senpai —  Maru contestó —  pero adelante, seguro saldrán antes de las 7:00 para irnos todos juntos a la empresa.
—  ¿Qué pasó con Akanishi? —  Matsu preguntó acercándose a la barra de la cocina descubriendo que en el fregadero estaban los trastes del desayuno sin lavar y que eran muchos, se podía ver claramente que el desayuno que Kame había preparado había sido generoso y tradicional japonés.
—  Mmm ¿qué pasó de qué? —  Maru se metió al a cocina y se puso a lavar los trastes que Matsu veía.
—  Vino ¿no?
—  Hai, pero no pasó nada, Kame le dijo que andaba con Ninomiya senpai por gusto y ya se fue bien tranquilo. —  Maru contestó.
—  Sou ka —  Matsu miraba a Maru a los ojos presintiendo que mentía.
—  ¿Ya desayunaron? —  Koki se metió también a la cocina para ayudar a Maru a esquivar el interrogatorio —  Kame preparó arroz, miso, ensalada y hasta fruta ¿quieren? —  se dispuso a servirles.
Y Matsu tras un suspiro, preguntó con la mirada a Sho, que ya se había sentado,  y luego asintió por ambos.
—  Ok, arigatou, ne? —  fue a sentarse también a esperar que les sirvieran.
—  De verdad son odiosos - -murmuró Maru cerrando la llave del agua y volteándose hacia Koki que había puesto a calentar el agua para el miso.
—  Bueno, nosotros hacemos lo mismo con los más chicos. —  Koki respondió —  al menos yo sí lo hago…
En eso estaban cuando Kame salió del cuarto ya muy arreglado, aunque poco expresivo.
—  Ohayou! —  saludó a Matsu y Sho que de inmediato quedaron viéndolo.
—  Ohayou! —  Matsu ladeó su cabeza ante él —  ¿y Nino?
—  Ahorita viene, se está bañando —  y Kame se empezó a poner un poco histérico otra vez —  ¿van a desayunar? —  fue a la cocina con Maru y Koki y se metió entre Koki y la olla para hacer él las cosas y luego indicándoles que salieran de ahí a los dos, como si le estorbaran.
—  Si, pero la verdad no quiero miso… —  Matsu se levantó y se fue a recargar en la barra sonriéndose maloso de cómo Kame suspendía sus movimientos, pues sus manos estaban a punto de prepararlo, y dejaba después aquellos utensilios a un lado para recargar sus manos en la cadera y apretando los labios en obvia muestra de que le costaba un poco de trabajo la sumisión, voltearse hacia Matsu de nuevo.
—  ¿Y entonces? —  Kame le sonrió —  ¿quieren huevo? ¿waffles? ¿prefieren algo ligero? —  la guerra de miradas que siguió a esa pregunta, tensó a todos alrededor, incluso Ueda desde lejos se daba cuenta de que Matsu estaba a nada de ponerse insolente.
—  Yo si quiero miso —  contestó Sho tratando de romper esa tensión —  y arroz, ensalada y café negro.
—  Hai, wakarimashita —  Kame le contestó alegre y se volteó de nuevo hacia Matsu mientras sus manos empezaban a preparar el desayuno de Sho —  ¿y tú? —  afinó la ternura en un intento de apagar las intenciones que él también podía ver en el senpai.
--  Yo… quiero… —  Matsu decidió dejarlo por la paz hasta no ver de qué humor salía Nino —  un omelet, gracias y café negro también —  se dio la vuelta y fue a sentarse de nueva cuenta.
Entonces salió Nino del cuarto imantando las miradas de todos.
—  oh, ohayou! —  se ruborizó al instante —  ¿qué hacen aquí? —  preguntó un tanto tímido a Sho y Matsu, y se fue con Kame a la cocina que muy apurado cocinaba para los senpais lo que habían pedido.
—  Venimos para ver cómo estabas ¿todo bien? —  preguntó Sho un poco bastante angustiado de ver que Nino no quería sostenerles la mirada y solo seguía los movimientos de las manos de Kame que actuaban a toda velocidad.
—  Si todo perfecto —  Nino buscó que Kame lo viera —  ¿verdad? —  se sonrió.
—  Hai, perfecto —  Kame le contestó guiñándolo un ojo, muy seguro de sí mismo y claro, haciendo que a Matsu y a Sho casi les diera un calambre o algo de ver a Nino tan apocado a un lado del kohai… —  siéntate, ahorita voy ¿quieres más café? —  Kame le preguntó galante, controlador —  ¿o prefieres té? —  terminó de preparar el miso para Shou, el omelete para Matsu, y todo lo demás, y fue a servirles con la mirada de Nino todo el tiempo encima, una mirada enamorada, embobada, perdida.
Matsu estaba furioso. No entendía qué había pasado ahí, pero era obvio que Nino había caído ya completamente en las redes de Kamenashi Kazuya y que éste, apenas y estaba inmutado por tal evento. Todavía tenía que averiguar qué demonios había pasado con la visita de Akanishi, pero para él era muy claro, que las cosas estaban muy fuera de lugar.
—  Ah qué divertido, ne? —  Sho dijo de pronto —  creo que nunca habíamos estado reunidos así sin que sea cosa de trabajo ne, KAT-TUN y Arashi juntos, lástima que falten todavía algunos, ne? Ohno, Aiba y Taguchi kun… deberíamos hacer una reunión con todos, ne?—  los miró uno a uno recibiendo puras miradas de “¿nani?” por parte de Ueda, Koki, Maru y Matsu, pues Kame solo se mantenía concentrado en servir el café y Nino viéndolo como tonto.
—  Podría ser ahora… —  Matsu sacó su teléfono —  podemos avisar al coreógrafo que no iremos y le llamamos a Ohno y a Aiba…
—  Pero… —  Nino por fin quitó su vista de encima de Kame y volteó a ver a Matsu —  No les has preguntado a ellos si tienen trabajo… —  señaló a los de KAT-TUN.
—  También lo pueden arreglar, ¿no? —  Matsu dirigió el reto a Kame que una vez más pausó sus movimientos. — ¿Kamenashi? —  presionó un poco.
—  Claro —  Maru contestó por él —  solo teníamos la junta con Kitamura san, ne? pero dijo que también podría ser el jueves… —  esperaba la aprobación de Kame—  y lo de Takigawa para lo del programa de KAT-TUN es en la tarde ¿no? —  insistió al no recibir respuesta.
—  Eso ya lo cancelamos —  de pronto dijo Nino jalando las miradas de Koki, Ueda y Maru hacia sí y dejando helado a Kame —  ¿verdad Kame-chan? —  se sonrió tierno.
—  Uhm —  y Kame tomó aire y contestó hacia Maru —  ¿seguro no habrá problema con Kitamura?
—  Si le hablamos a Johnny no tiene por qué haber problema —  y Nino se acercó el teléfono de Kame que aún estaba sobre la mesa y le marcó al jefe desde él muy sonriente, mientras Matsu hacía lo propio con el suyo para arreglar esa inesperada reunión de KAT-TUN con Arashi.
—  ¿Ustedes no le van a hablar a Taguchi kun? —  preguntó Sho.
Y tras intercambio de tensas miradas, Koki se dispuso a marcarle a Junno.
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Cerca de las 8, llegaron los que faltaban. Kame estaba muy tenso de tener a todo Arashi metido en su casa comentando sobre cada cosa que tenía, pidiéndole té, café, botanitas, hablando de la johnnys y de Johnny, y muchas cosas en clave que en KAT-TUN nadie entendía, empezaron a pedir sake y a emborracharse desde muy temprano, se reían, brindaban, y la mirada de Nino todo el tiempo vigilándolo enamorada, y la de Matsu amenazándolo.
Y claro, para todo KAT-TUN era incómodo, ellos no podían portarse igual que siempre lo hacían con los senpai ahí, tenían que cuidarse mucho de lo que decían y de cómo respondían a las preguntas, y tenían que reírse de todos los chistes aunque nos les hicieran gracia o no los entendieran.
El teléfono de Kame seguía sobre la mesa a la vista de todos, ya había intentado guardárselo en dos ocasiones, pero Nino y Matsu se lo habían evitado con “bromas”; de verdad no quería que sonara, porque independientemente de quien fuera, ya imaginaba que no lo dejarían hacer la llamada en privado. Estaba tan cansado. Nunca había iniciado una fiesta a las 5:30 de la mañana ¿estaban locos? Y además, Nino no le había pasado a Johnny cuando le había hablado así que estaba un poco inseguro sobre qué opinaba el jefe de que hubieran faltado a trabajar. Aunque bueno, era Arashi… no tendría que haber problema, ne?
— ¡Kamenashi! —  Matsu lo llamó desde la sala cuando Kame estaba en la cocina preparando algo de sushi para llevarles —  ven, te queremos preguntar algo —  se reía, con su enorme y gruesa boca se reía, tenían el lugar tomado, su casa… —  ven, anda —  lo apuró y cuando Kame se hubo acercado, lo jaló de la ropa para hacerlo sentarse sobre Nino que de inmediato lo abrazó cursi por la cintura incomodándolo un poco más. —  en qué es lo primero que piensas si te digo la palabra “tatuaje” —  todo Arashi lo veía expectante, como si esperaran que dijera algo en específico, y todo KAT-TUN intrigado, sin tener idea de por qué le habían preguntado eso.
—  ¿Tatuaje? —  Kame tampoco entendía —  etooo…. ¿en piel?
—  No sabe, ne? —  Matsu rió secundado por todo Arashi, incluso Nino.
—  ¿Qué? —  Junno preguntó en voz alta lo que todo KAT-TUN quería saber.
—  Ne, nada —  Matsu contestó y todo Arashi rió de nuevo, menos Nino que solo hundió su cara en la espalda de Kame. —  ya les contará Kazuya cuando lo sepa… ne? —  se burló de él un poco al ver la cara de preocupación que ponía.
Y en ese justo instante, en que Nino más lo abrazaba, a un ladito de Matsu, y con los gestos de “ya te enterarás” de Sho, Aiba y Ohno sobre sí, el teléfono, aparatito traicionero, empezó a sonar.
Se hizo el silencio y los 10 pares de ojos se detuvieron sobre el celular de Kame que sintió un vuelco en el estómago, pues Nino solo apretó más su abrazo mirando por un lado de Kame aún en sus piernas.
—  ¿No vas a contestar? —  preguntó.
—  Hai, contestar —  Kame estiró la mano para ver quién era quien hablaba y el color terminó de írsele cuando vio que era Jin.
—  Para no tener nada con él te habla muy seguido ¿ne? —  Nino, obviamente celoso, le quitó el teléfono para prender el altavoz y pidió a todos los demás que guardaran silencio.  —  ¿moshi, moshi? —  contestó después.
Y Jin, tras un par de segundos de desilusión de oír que otra vez le contestaba el senpai, trató de portarse lo más kakkoi posible.
—  ¿Ninomiya senpai? —  preguntó —  konnichiwa, Akanishi desu.
—  Hai, Akanishi —  Nino coló su mano bajo la camisa de Kame mientras hablaba —  ¿y ahora qué pasó? Estoy empezando a pensar que… ¿debo preocuparme de que existas?
—  Ie, ie —  Jin odió que Nino, ahora era obvio para él, no dejara a Kame contestar su teléfono —  solo… quería invitarlos a una party que vamos a hacer Pi y yo en casa de una amiga…
—  Sou desu ka —  Nino miró a Kame que se mantenía viendo hacia ningún lado muerto de vergüenza de que los de KAT-TUN lo vieran de esa manera, tan juiciosos y preguntones —  ¿y dónde o qué? Estamos ahorita todos reunidos acá en casa de Kame, muy a gusto, la verdad, si la fiesta es hoy, pues solo que podemos ir todos ¿ne? o si no, también podrías venir tú con Yamashita kun…
—  So nan da… —  Jin pensó unos segundos —  nee, la fiesta es el sábado… y bueno solo están invitados tú y Kame, gomen…
—  Ah ¿el sábado? Sou ka, bueno pues y qué dices de que vengan entonces
—  jaaa, pues eso depende de si Kame está de acuerdo, ne? ¿puedo hablar con él?
—  Hai claro, te está escuchando —  y Nino animó a Kame a contestar.
—  Hai, genki? —  Kame saludó
—  Genki desu… —  y otra vez se oyó que Jin hacía una pausa —  ¿y tú? —  sabía que le diría que sí, pero también suponía que no podía ser así.
—  Hai, bien, aquí con Arashi y KAT-TUN en una reunión improvisada—  Kame contestó actuando alegría —  mucho sake para todos y preparé sushi, si quieren venir pues aquí estamos…
—  Hontou? Estoy con Pi, Ryo y Yu… —  Jin dijo para avisar así que de ir iría protegido —  ¿no hay problema?
—  Ninguno, deshou? —  contestó Nino —  serán muy bienvenidos, adelante, ahorita le ayudo a Kame a preparar más sushi, ne?
—  ¿Kame? —  pero Jin no aceptaría si Kame no le decía que fuera…
—  Hai, hai, si quieren vengan, si Nino me ayuda tendremos el sushi listo en cuanto lleguen.
—  Hontou? — Jin insistió con la pregunta.
—  Hontou desu —  y Kame con la respuesta —  y si pueden traer algo más de beber, mejor aún, ne? porque están por vaciar mi reserva —  rió.
—  Ok, entonces llegamos como en media hora, ne? —  Jin se quedó pensando que tal vez era un pedido de auxilio por parte de Kame —  ¿está bien?
—  Si, perfecto, aquí los esperamos.
—  Ja, bye bye Kame
—  Hai, bye Jin.
Nino colgó el teléfono e hizo a Kame voltearse un poco para verlo a los ojos.
—  ¿todavía tienes cosas para hacer más sushi? —  le preguntó
—  Ie, solo un poco, pero ahorita voy a comprar… aquí cerca hay una tienda donde tienen todo —  y le pidió que lo dejara levantarse para luego ir hacia la cocina de nuevo. —  ¿quieren de algo en especial? —  agarró su cartera.
—  Voy a ir con él, ne? —  Nino le dijo a Matsu.
—  No, si él sale, tú tienes que estar aquí, por si llega aquel que seas tú quien le abre la puerta, yo lo acompaño. —  y Matsu se levantó pidiéndole a Aiba que fuera con él con una seña —  voy con él  Aiba, no nos tardamos, ne?
—  No se preocupen, voy yo solo —  Kame dijo cortés, pero Matsu solo lo miró con tales ojos que desistió de insistir. —  si quieren, no hay bronca, pueden quedarse aquí o acompañarme, por mi cualquiera de las dos cosas está bien—  dijo desviando la mirada.
— ¿Y correr el riesgo de que sea un truco tuyo para encontrarte con alguien allá afuera? —  Matsumoto le preguntó muy bajito al oído haciéndolo preocuparse de que tuvieran esas sospechas sobre él. —  además, tu teléfono se quedará aquí con Nino, ne? y si él nos quiere hablar pues que nos marque al mío, anda, vamos…
—  Hai, claro —  Kame asintió obviamente en desacuerdo y los tres salieron del departamento, subieron al elevador y bajaron hasta el estacionamiento.
—  Aiba —  Matsu lo llamó apenas hubieron llegado abajo —  ve tu a comprar lo del sushi, ne? yo voy a hablar con Kamenashi kun acá —  y jaló a Kame consigo hacia su coche.
—  Hai wakarimashita —  Aiba se quedó viendo cómo Matsu agarraba a Kame mas bien en plan sometedor y se preguntó que iría a hacer.
—  Chotto matte — a Kame le dolía el brazo que Matsu le torcía hacia atrás —  no es necesaria la violencia, me estás lastimando.
Y Matsu lo soltó pero un tanto brusco.
—  Dime qué tienes con Jin —  le dijo.
—  Nada, solo es mi amigo, y ahora me ha hablado seguido porque está en Japón y… —  Kame explicaba, pero Matsu lo interrumpió volviendo a torcerle el brazo y atrapándolo contra una camioneta.
—  Si ajá, y yo me voy a tragar esa, ne? Yuki le dijo a Nino que te veías con él una vez al mes, eso quiere decir que esos “retiros de spa” que le has pedido a Johnny, en realidad han sido viajes a los Angeles ¿ne?
—  No sé de qué hablas —  Kame no le enfrentaba la mirada a Matsu y este lo agarró de nuevo y apretó más la llave haciendo que le doliera en verdad —  chotto matte, me duele, espérate…
—  ¿por qué te dejaste seducir por Nino? Solo quieres aprovecharte de él ¿verdad? ¿eh? ¿crees que es muy conveniente, ne?
—  Matsumoto senpai, onegai —  a Kame se le escurrió una lágrima de dolor y Matsu por fin aflojó la llave, aunque aún sin soltarlo.
—  Bueno, no me interesa, no vas a volver a ver a Akanishi sin que estemos Nino y yo presentes ¿oíste? No sé qué pasó esta mañana que Nino se quedó casualmente encerrado en el baño y no sé qué historias, pero no te voy a dejar que juegues así con él ¿ok? Es muy simple, si quieres conservar los proyectos que tienes ahorita vas a hacer un kohai obediente. – y lanzó una queja al aire al divisar a los lejos que llegaban cuatro personas al edificio —   ya sabía yo que iban a llegar antes de media hora, querías encontrártelo aquí afuera, ne? —  y volvió a apretar la llave.
Kame cerró los ojos adolorido y no los abrió hasta que Matsu lo hubo soltado, cuando Jin, Pi, Ryo y Yu habían pasado ya rumbo a los elevadores, sin haberlos visto.
— Te conozco demasiado bien Kazuya… —  Matsu suspiró hastiado empujando a Kame de nuevo contra la camioneta y quedo viéndolo ahí tan cabizbajo, frágil, asustado —   la verdad no te mereces que Nino te mire así ni lo que está sintiendo por ti —  siguió mirándolo fijo —  pero vaya, parece que después de tu jueguito de hace rato ya no hay marcha atrás, ne? ahora, tendrás que responderle y yo me encargaré de que lo hagas a la altura —  seguía viéndolo y se relamía los labios —  porque Nino es mi hermano ¿lo entiendes? —  la verdad es que Matsu parecía más bien muy antojado para ese momento y aunque decía todo eso, si no hubiera regresado Aiba…
—  ¡Jun! —  gritó el chico que venía cargado con las cosas para hacer más sushi —  ¡ya está! —  avisaba contento y los llamaba a ir con él a los elevadores. —  ¿vamos?
—  Ikou —  Matsu hizo a Kame caminar delante de él de regreso al departamento.
…………………………………………………
—  Sou desu ka —  Sho y Ohno habían acorralado a Jin en un rincón de la cocina y ni Yamapi ni Ryo sabían qué hacer para ayudarle —  ¿y hace cuanto que andas con Yamahista kun? —  le preguntaban.
—  Etooo, dos meses tal vez —  Jin trataba de no dejarse intimidar aunque era un poco difícil porque los senpai estaban muy cerca. —  ¿y ustedes? ¿están con alguien? —  trató de platicar de algo que no fuera él.
—  Oigan y… ¿Kamenashi? —  Yu preguntó al resto de KAT-TUN y a Nino.
—  Fue por cosas para hacer más sushi —  Junno le informó —  ahorita viene.
—  Hai, hai —  y Maru secundó —  es que estamos aquí desde las 5:30 de la mañana, ne? —  comentó como explicando por qué estaban cansados y señaló sugerente con al vista a los de Arashi.
—  ¿Qué? ¿5:30? —  Yu se rio —  qué loco
 — Hai, Kame es muy buen anfitrión —  Nino comentó contento —  con todo y que ha sido fiesta improvisada, no nos ha faltado nada, ne? — buscó complicidad con el resto de KAT-TUN, y entonces todos voltearon hacia la puerta que en ese momento se abría dejando entrar al dueño de casa acompañado de Matsu y Aiba.
—  ¡Kame! —  Jin aprovechó para zafarse de los senpai y se acercó muy quitado de la pena a saludar —  neee, me hubieras dicho que te hacían falta las cosas y pasaba yo por ellas antes de venir.
—  Ah! Jin! No, pero fue rápido y Jun y Aiba me acompañaron, no te preocupes —  Kame se sonrió ante él mientras se quitaba los zapatos
—  Kame chan —  y entonces Yamapi se paró a un lado de Jin marcando territorio —  hola…
—  Pi, qué gusto —  Kame contestó tan tranquilo —  sashiburi desu ne? —  se acercó a darle la mano y hasta abrazo.
—  ¿Que estás ahora saliendo con Ninomiya? —  Pi se apuró a preguntar mientras Kame saludaba de mano a Ryo y a Yu que también se habían acercado.
—  Hai, bueno, recién apenas, pero espero que todo vaya bien, ne? —  pasó hacia la cocina para sacar las cosas de las bolsas y ponerse a cocinar tratando de no darle importancia al hecho de que Matsu, quien había saludado en silencio solo de mano a Jin sus amigos, lo seguía muy cerca.
—  Kame —  y Nino apareció de pronto a su lado husmeando en lo que habían comprado contento de que Jin, Pi y Ryo, los tres recargados en la barra, los vieran tan fijo. —  ¿qué compraste?
— Etooo…. —  Kame se disponía a contestarle, pero Nino se había puesto un mandil de los que Kame tenía y le pidió que se lo ajustara.
—  Onegaishimasu —  le coqueteaba mientras Kame hacía el nudo sin querer mirar a ninguno de los que lo observaban a él. —  arigatou, ne? tú también te pondrás uno? —  Nino fue a buscar otro mandil y luego se lo puso a Kame sin volver a preguntar. —  cocinaremos juntos, ne? —  estaba tan embobado desde la mañana…
Jin podía notar el drástico cambio en la mirada de Nino y adivinar que Kame se había propasado un poco tras él irse, si, Kazuya tenía al senpai comiendo de la palma de su mano, y aunque eso lo tranquilizaba con respecto a Nino, también podía notar que sería un problema respecto al resto de Arashi, quienes parecían, todos, haber cortado cartucho de sus armas y estar continuamente apuntándolas a la cabeza de Kame que claro, estaba muy consciente de ello, y cuya mirada, Jin podía verlo claramente, lo que reflejaba era pánico.
—  Compré un departamento para Jin y yo —  Yamapi le contó a Kame viendo cómo cortaba los pepinos.
—  Sou desu ka ¿y dónde? ¿en América o acá en Japón? —  Kame contestó como si nada, aunque por dentro odiaba no tanto la información sino la intención que había detrás del hecho de decirla.
—  En América —  Yamapi respondió —  vivir aquí ya es imposible.
—  ¿Nande? —  Nino quiso saber
—  Ay pues no sé, allá es mejor —  Yamapi no tenía una respuesta y solo se zafó con eso para luego voltearse dándoles la espalda y viendo que todos los demás chicos, aunque “lo disimulaban” los veían. Y claro, cayó en cuenta de que lo que veían, de lo que estaban todos muy al pendiente, era del AKame, se sintió furioso. —  ¿ustedes van a vivir aquí? —  se volteó de nuevo para preguntar.
—  No —  Nino rió —  todavía no vamos a vivir juntos, llevamos dos días, ne? —  habló hacia Kame que sólo se sonrió hacia adentro y siguió cocinando. —  tal vez después. —  Nino parecía estar navegando sobre nubes.
Jin viendo aquello  y que Kame tras el saludo no le dirigía la mirada ni por equivocación, pensó que tal vez no debería de haber ido ahí, que esa respuesta, no había sido una llamada de auxilio sino una contestación irremediable en la situación en que se encontraba. Pero claro, después del problema que había sido convencer a Yamapi no se atrevió a decir que mejor se fueran porque sabía que de hacerlo lo que iba  a lograr es que este se pusiera furioso. En cambio, decidió bajar el perfil y alejarse un poco, seguir con el juego que habían acordado jugar frente a los johnnys para evitar problemas.
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Poco antes de las 6 de la tarde, ya todos habían tomado demasiado, menos Kame, que casi no bebía y menos si tenía que encargarse de tanta cosa por aquello de que estaban en su casa. Nino, había caído dormido hacía ya media hora en un sillón, y Aiba y Sho jugaban cartas con Maru, Koki Ryo y Ueda, mientras Yu recargado en la barra de la cocina pensaba en quien sabe qué cosas viendo cómo Kame limpiaba, servía, recogía,  y todo con una sonrisa falsa impresa en la boca, y JIn se dejaba besar por el meloso Yamapi  quien se esmeraba en hacerlo junto a la barra, en ese sitio donde lo sabía muy bien, Kame los vería una y otra vez en sus idas y vueltas. Matsu seguía vigilante sentado en la mesa del comedor jugueteando con el teléfono de Kame, aunque cada minuto más distraído de lo cansado que estaba él también y Junno, le ayudaba a Kame con algunas cosas como lavar, secar y acomodar trastes, para que no se siguieran amontonando.
— Estás que te lleva la chingada, ne? —  Yu se acercó a preguntarle a Kame cuando lo vio recargarse con ambas manos en el mueble de la cocina y suspirar muy profundo.
—  ¿Eh? ¿nani? —  Kame volteó hacia él haciéndose el loco.
—  Que en realidad, sigues completamente solo… como siempre. —  Yu contestó —  y cuando Jin acabe de enamorarse de Yamapi, que créeme que ya está encaminado en ello, lo estarás completamente… —  Yu tiró la ceniza de su cigarro en un vaso de plástico y vio que los ojos de Kame se habían puesto vidriosos, lo cual lo sorprendió un poco y lo hizo sentir culpa. —  gomen —  se disculpó.
Kame giró un poco su mirada para ver a Jin bajo el beso interminable de Yamapi y luego la bajó al piso, estaba agotado y sobrio, como tantas otras veces, por eso no le gustaban las fiestas y mucho menos en casa. Oír eso que decía Yu le pegó muy duro, porque claro, él temía que eso pasara, por supuesto era posible, incluso, parecía cercano como Yu había dicho, Jin realmente estaba disfrutando que Yamapi se deshiciera en amor por él… y aunque ellos se habían jurado estar siempre juntos sin importar quien más apareciera en sus vidas, en el caso de Yamapi era diferente, porque ese chico y Jin se conocían hacía tanto, y compartían tantas historias, tiempo, ideas, proyectos, visiones sobre la vida… y en cambio, en el AKame, lo único que había era pasión, desenfrenada y rebosante, pero eso no era suficiente para el amor… Jin mismo, se lo había dicho en una de las mil rupturas de los mil encuentros que habían tenido.
—  Tal vez… —  Yuu trató de decirle algo que lo ayudara —  si no fueras tan hermético, podrías establecer alguna otra relación profunda, tener algún amigo de verdad…
Y entonces logró, aunque no era esa su intención, que un par de lágrimas se escurrieran de los ojos de Kame.
—  Gomen —  volvió a disculparse —  solo quería darte un consejo. —  le pasó un pañuelo.
—  No, no te preocupes —  Kame trató de recomponerse —  es solo que hoy ha sido un día de locos y estoy muy cansado ya… te juro que es menos cansado ir a trabajar de sol a sol —  rió sin alegría.
—  Al menos ahí no tienes que estar pensando en ti, ne? —  Yu opinó sin darse cuenta de que sus palabras volvían a golpear a Kame —  te entiendo, a veces el trabajo es una buena forma de evadirse.
Kame agarró un platito con cacahuates y salió de la cocina queriendo huir de Yu, pero tampoco sabía qué hacer, así que tras dejar el plato junto a los que jugaban cartas se fue a sentar a un lado de Nino mirando como este dormía tan plácidamente… Tal vez debería dejarse enamorar… Nino, no solo era conveniente, era simpático, dulce, servicial y protector, y además, la clase de persona que quizá, entendía por qué él seguía ahí trabajando día con día a pesar de todo. Nino era un senpai  y como tal, tal vez podría ayudarle a dilucidar sobre aquello de lo que él mismo dudaba… Y ahí estaba, descansando un poco, pensando que tal vez debería darse una oportunidad de querer a alguien más, cuando oyó la voz de Jin que lo llamaba.
— Kame —  estaba solo a un paso de él, y sí, con Yamapi bien agarrado de su cuerpo —  oye, gomen, pero… ¿podemos ir al cuarto de visitas? —  estaba tan tomado y ruborizado, sonriente, travieso…
— Hai, douzou —  Kame asintió viéndolo a los ojos sin poder creer que le estuviera pidiendo eso, y los vio irse jugueteando tan contentos sintiendo que todo le quemaba por dentro y no tanto de celos como de tristeza. Yu no hablaba al aire, era de sus mejores amigos, era obvio y justo que eso terminaría pasando, de alguna manera cuando habían acordado lo dicho, Kame había presentido que lo perdería… la verdad es que después del viaje aquel donde él había  terminado con Yuki, tras aquel gran enfrentamiento con el jefe que sí, habían ganado, y la mucha pasión de los día subsiguientes que los había hecho sentir dueños del mundo, las cosas volvieron a desvanecerse como humo cuando Jin había regresado a Los Angeles… y sí, a veces se veían, cuando era posible, pero nunca como Matsu había imaginado ni como Yuki aseguraba, solo a veces, y solo si Jin podía y Pi lo dejaba, porque claro, Yamapi, todo el tiempo moría de miedo de perder lo que tanto le había costado conseguir,  y aunque supiera, sintiera, y viera que Jin no lo quería como a Kame, lo cierto es que prefería tenerlo así que verlo otra vez luchando por aquel amor prohibido que a tantos incomodaba.
Y Kame… bueno, él como siempre estaba hasta el tope de trabajo, no tenía tiempo de preocuparse ni de sentir nada, y solo si llegaba a pasar lo que este día… en que de pronto el trabajo había sido cancelado y el día convertido en una fiesta… entonces se sentía así como en realidad estaba, solo, tal cual, le acababa de decir Yu.
Miró a Nino de nuevo ¿qué soñaría que tenía esa sonrisa dibujada? Tal vez soñaba con él… tal vez debería dejarse enamorar por el senpai, tal vez debería olvidarse de Jin… y así, llevado por esos “tal veces” le acarició la cabeza a Nino enlazando sus dedos en su cabello muy despacio, y Nino, aún dormido, le agarró la mano con que lo acariciaba y recargó su cabeza en ella aún sonriendo. Y si, aunque tardó en darse cuenta, haciéndolo sentir mejor.
Y entonces, sin reparar en que todos los que jugaban cartas, Matsu, Yu y Junno lo miraban, se acercó a despertarlo con un beso.
—  Nino —  lo llamó —  ¿no quieres pasarte a mi cama? —  preguntó cuando este abrió los ojos un poco sorprendido de que Kame le hablara así tan dulce,  acariciándole las cejas y sonriendo ante la molestia que la luz le causaba en los ojos.
—  Uhm —  se incorporó y quedó viéndolo —  hai, arigatou! Pero… ¿vienes tú también? —  le pidió.
—  Claro, termino de arreglar acá, y ahorita te alcanzo —  Kame practicó su galantería y lo ayudó a levantarse. —  ¿quieres?
—  Uhm —  Nino volteó a ver a Matsu con gesto de triunfo y luego se dejó guiar por Kame hasta su recámara —  ¿qué hora es? —  quiso saber cuando hubieron entrado al cuarto.
—  6:20 le pediré a KAT-TUN que me ayude allá afuera y ahorita vengo ¿está bien? —  sacó una pijama de un cajón para ofrecérsela al senpai, y destendió un poco la cama para invitarlo a acostarse.
—  Hai, arigatou —  Nino estaba realmente feliz —  aquí te espero… —  recibió un nuevo beso en los labios —  perdón por todo lo que pasó hoy —  de pronto se disculpó —  pero es que, en verdad quiero estar contigo ¿sabes? —  confesó —  me gustas mucho…
—  Hai —  y Kame porque en ese momento creyó que ya había tomado su decisión le contestó en el mismo tono —  yo también quiero estar contigo, ne? gracias, no me tardo, ahorita vuelvo —  le dio un beso más y lo dejó ahí con una gran sonrisa.
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Y mientras tanto… en el cuarto de visitas… lejos de lo que Kame imaginaba y que le había hecho decidir darle una oportunidad a Ninomiya Kazunari, Yamapi estaba que echaba fuego y Jin ya no sabía cómo disculparse.
—  Gomen, Pi —  repetía una y otra vez —  gomen, de verdad, no te pongas así, ne?
—  No es la primera vez Jin, y me haces sentír un idiota, es como si, no sé, solo estuvieras jugando…
—  Pi, yo… —  Jin trataba de acercarse, pero Yamapi se alejó de nuevo brusco.
—  No, nada, no quiero, odio lo que está pasando, odio que solo pienses en él, odio que me digas su nombre cuando estamos en la cama, lo odio como no tienes idea.
—  Pi pero…
—  Sólo vámonos de aquí ahora —  Yamapi empezó a vestirse y le aventó su ropa a Jin —  no quiero que lo vuelvas a ver, lo odio…
—  Pi por favor cálmate —  Jin sabía que se había equivocado, pero no quería que eso acabara así.
—  ¿Y cómo quieres que me calme? Primero sales corriendo en la mañana para ver que no le estuvieran haciendo nada los idiotas de Arashi, luego sales con que quieres que vaya a la fiesta el sábado, luego nos arrastras a venir aquí y luego me dices su nombre cuando estoy haciéndote el amor!  ¿te parece que es para que me calme? Solo vístete y vámonos, y si de verdad me quieres un poco, dame mi lugar allá afuera. —  y furioso salió del cuarto azotando la puerta tras de si, y para su mala suerte, encontrándose a Kame a solo un paso que en ese justo momento cerraba la puerta de su propia habitación.
—  ¿Todo bien? —  Kame preguntó al ver que Yamapi estaba muy alterado.
—  Sí, todo increíble, pero ya nos vamos - Pi contestó altanero —  esa cama huele raro y decidimos mejor irnos a hacer el amor al jacuzzi de mi casa…
—  Sou desu ka —  Kame ignoró la grosería y siguió de largo para ir a encontrarse con Maru y Koki.
—  ¿Qué le pasa a Yamashita? —  Sho preguntó a Kame cuando este se hubo sentado entre sus compañeros de grupo —  ¿está enojado o qué? —  los de Arashi rieron.
—  Oh, ni idea, dice que no le gustó la cama —  Kame contestó y luego les habló bajo a sus amigos —  ¿les puedo encargar la casa o están muy bebidos? —  los miró a uno y al otro.
—  Douzo —  contetsó Maru haciéndole saber que no demasiado —  ¿ya te decidiste a estar con él? —  se sonrió —  o van a seguir jugando tú y Jin…
—  No jodas ¿quieres? —  Kame lo miró a los ojos tan serio que a Maru se le apagó la risa; y luego, se disculpó con todos de que no estaría por ahí un rato, y regresó a su habitación donde Nino, lo esperaba.
Cuando Jin salió del cuarto, lo último que vio es que Kame acababa de entrar a su habitación, y cerraba la puerta a su espalda con movimientos que él conocía perfectamente, eran esos pasos como de baile que Kame, cuando galanteaba, y no en plan de burla como el gesto tierno de la mañana sino en aquel que a él tanto le prendía, empezaba a hacer con el cuerpo antes de hacer el amor… se sintió muy celoso, pero cuando giró la cabeza se encontró que Yamapi lo esperaba con cara de “te vi que lo estabas viendo”, con cara de “voy a matarte ahora”, con cara de “o nos vamos o te hago una escena aquí mismo”. Y queriendo aplacar todo ello, solo siguió hacia la sala para despedirse y pedir a Ryo y Yu que agarraran sus cosas para irse de ahí.
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1 comentario:

  1. waaaaaaaaa!!!!! asdsfnvmbhfd xdbhdnsafd ese pi asdjvncdbfhdfvjdn juro que jncdjnsjfjdnds y ese matsumoto tambien le jdnfkjgnjkbdsjkfnvdkf DX

    Kame aun no decidas onegai... demo si eso te ase feliz ya respetare tu decision u.u

    Jin tienes que aclarar esto cuando puedas o solo lo veras como ahora de espaldas u.u

    waaaaaaaaaaa!!! me encanto espero conti oks
    Ciao!!~~

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